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jueves, 24 de abril de 2014

Capitulo 72


-¡Por esta puerta, corran!- gritaba en cabeza Tobías, así salíamos de lo que quedaba del edificio que había sido dos veces mi hogar o mi celda antes de unos juegos del Hambre.
Ya en la calle los gritos y llantos se oyen más fuertes, hay gente tirada en la calle, algunos se arrastran hacia donde pueden. Hay que ir esquivándolos para no pisarlos, incluso hay…restos quemados…tan carbonizados. Sin vida, así es como acabara el mundo si no paramos de luchar, si no ponemos fin a esto no quedara nada ni nadie.

Hay que matarlo. Como en los cuentos que me contaba mi abuelo en su cabaña antes de morir, cuando el monstruo moría los héroes podían vivir felices y tranquilos. Si muere Snow podríamos salir de esto, se acabarían los Juegos del Hambre, se acabarían las muertes sin sentido.

Debe morir.

-Johanna- me llama Ethan- Mira- sigo con la mirada hacia la dirección que me indica, y veo claramente a los nuestros, los rebeldes sacando a gente del fuego- Deberíamos ayudarlos, ¿Johanna? ¿Johanna?
No respondo algo me ha llamado la atención, algo a conseguido que mi cuerpo se pare, mi mirada no puede separarse de mi objetivo. Pero mis piernas echan a correr sin orden alguna, creo que he…he visto a alguien que conozco.

-No, no, no. No puede ser, no puede ser.- llego junto a ella, tiene a su lado un auxiliar medico, pero sigue aferrando con la mano la de otra persona, una más pequeña pero prácticamente negra a causa del fuego.
La trenza de Katniss me identifica que es ella, y cuando le muevo el rostro siento que respira poco pero lo hace, veo las quemaduras. Llego a la ciudad, puede que los demás sigan vivos aun, Finnick, Peeta y Gale pueden seguir con vida.

-¿Cómo esta?- pregunto

-Hemos conseguido apagarle el fuego, tiene bastantes quemaduras importantes, pero vivirá.- me contesta el médico que aunque tiene la cara sucia del polvo y la muerte, está actuando de forma decidida y sin dudar de sus actos.

Doy la vuelta y me coloco junto al otro cuerpo, tendido junto al de Katniss, puedo ver la ropa de los Rebeldes, el uniforme de los enfermeros aun puede distinguirse, su rostro el cual conocí hace tan poco ahora está irreconocible, destrozado y quemado.

Era solo una niña, una chica que solo quería ayudar. Murió, dio su vida por ayudar a otra persona, una que ni siquiera conocía. Pero murió, quizás Dios no exista como decía un vecino de mi distrito, quizás solo seamos criaturas destinadas a matarnos por el control, por ser Dioses entre humanos normales.

-No las separe- le dio al auxiliar que me mira con cara de extrañeza, las lagrimas empiezan a caerme por las mejillas y como no me mueva rápido sé que me encogeré y llorare, y creo que cuando empiece jamás seré capaz de parar, nunca.- Por favor, se lo suplico. Necesitara despedirse de su hermana cuando despierte, necesita decirle un adiós a Prim.

Me doy la vuelta y veo como me mira Ethan que me ha seguido.

-Quédate con ellos, ayúdales. Intenta que se queden juntas. Ahora vuelvo
-¿A dónde vas?
-Necesito hacer algo
-Voy contigo- me dice
-No, por favor quédate con ella, no le digas a nadie que me has visto ni a Katniss. Por favor.
Nos quedamos mirándonos durante unos segundos tan largos, sus ojos están llenos de tantos sentimientos; duda, miedo, ansiedad, cariño, tristeza, ¿amor?... no lo sé con seguridad.

-Ten cuidado- me dice y me acerco a él. Quizás muera hoy, por lo que ¿Por qué no disfrutar de las oportunidades? No nos separan ni 8 centímetros así que alargo mis brazos entorno a su cuello, me acerco aun más y manteniéndole la mirada lo beso. Un dulce beso, de los que uno recuerda durante toda la vida, dando el sentimiento que se necesitaba y quizás la frustración que nos había perseguido prolongo un poco el tiempo del beso.


-No te preocupes- le digo al separarme- Llevo mi hacha.

jueves, 17 de abril de 2014

Capitulo 71


-¡Por aquí!- gritaba Tobías al girar por un pasillo.- Cuidado con las cabezas, el techo se ha venido abajo.

-¡Son los rebeldes! ¡Mirad!- grita esta vez Ethan que señala hacia la ventana rota que da al exterior. Allí podemos ver como unas naves del distrito 13 se aproximan hacia la plaza, la cual se ve perfectamente desde donde estamos. Está repleta de gente que parece estar esperando que abran unas puertas enormes.

-¿Esa no es la mansión de Snow?- pregunto

-Si, al parecer dijo que los jóvenes refugiados podían hospedarse en su casa.- me responde Daniel, nos hemos quedado mirando por las ventanas observando el lugar, un grupo de rebeldes entran corriendo hacia esta multitud de niños, bebes, adolescentes encogidos buscando algo de calor corporal en un día tan frio…

  A la vez una sombra cubre a las personas que esperan y me fijo que es una nave del capitolio. ¿Irá a luchar contra las naves del 13? ¿O podría ser que Snow pretenda huir en ella? Lo sorprendente es que de la nave con el símbolo del capitolio dejan caer paracaídas, como los que nos mandaban en los juegos. Lo que allí significaba regalos, comida, medicinas…aquí significa lo contrario. De repente después de que pasen unos segundos más de una veintena de paracaídas explotan.

Explotan

Niños arden, prenden con la misma facilidad que la leña en invierno.

El grito que empieza a crecerme en la garganta queda paralizado en mi boca. El ruido de las explosiones cesa dejando paso al lamento de los moribundos, a los chillidos de los que llaman a sus familiares, al propio sonido de las llamas… ¿Pero qué diablos? ¿Cómo? ¿Qué tipo de monstruos?
Veo como incluso los rebeldes que habían corrido hacia la multitud se quedan quietos de la sorpresa, pero los médicos del 13 corren para ayudar. Error. Un gran error sin duda, porque a los segundos después los paracaídas que no habían explotado, explotan. Y el ruido es aun peor. Ahora hasta el lamento más bajo calla. ¿No quedara nadie vivo? ¿Acaban de matar a sus propios hijos? ¿Sus propios descendientes a sangre fría para poder huir? Como ratas de un gato hambriento.
Sin duda el lema del Capitolio debería ser “Quien no sea cruel en esta ciudad tiene sus días contados.”
Ahora sí que grito, un espeluznante llanto sale de mi garganta. Quiero llorar pero no puedo. Eran bebes, niños que no habían hecho nada malo. Da igual que hubieran sido criados por personas horribles que mataban cada año a más de 23 niños en unos juegos para su diversión. Eran niños. Todos eran inocentes, todos.
Simplemente me vuelvo loca. Digamos que la rabia, el dolor y la propia frustración hacen que mi visión se vuelva roja y no pueda dejarme pensar. Mi único destino es matarlo, matar a ese hombre que había destruido tanto y tantos a su paso. Snow.

Agarro con fuerza el hacha que tengo en el hombro y corro sin oír lo que me gritan los demás.

Sé donde tengo que ir.

Se a quien tengo que matar.

Pero no sé cómo pero lo haré.


fotos de tumblr

lunes, 7 de abril de 2014

A titulo informatico

¡HOOOOOOOOOOOOOOLA!


Se que hace mucho que no subo capitulo, ni noticia o curiosidad pero es que estoy en 2º de Bachiller y si no tengo examen es un milagro xd. Pero no os preocupeis quiero subir capitulo como muy tarde este sabado, que ya estamos llegando al final de este relato y ya que lo empece lo quiero terminar como dios manda.
Por cierto, os recuerdo que la semana que viene corre el rumor de que saldra el 1º trailer de Sinsajo Parte 1
Cuando salga lo pondre en el blog y tambien quiero poner todas las imagenes del set donde estan grabando con los nuevos personajes que saldran en esta parte
Un beso!

miércoles, 19 de marzo de 2014

Capitulo 70


-¿Pero qué diablos está pasando aquí?

Justo delante de mí  hay dos hombres, los dos de edad muy similar pero opuestos físicamente. Tobías con sus ojos castaños y su pelo rubio, lleva un traje verde oscuro con una chaqueta de cuero color caoba, pero el otro joven a pesar de tener el cabello del mismo tono rubio sus ojos son claros, un azul celeste, este va vestido con una bata de medico igual que como iba la última vez que nos vimos cuando me sacaron de mi prisión los rebeldes. Cuando Gale me saco de mi tortura, la cual Daniel participo en ella.
-¿Se puede saber que haces aquí?- me grita enfadado Tobías saliendo de su expresión de asombro.

-¿YO? PERDONA, ¿Qué HACES TU AQUÍ Y CON EL?- Le recrimino yo.

-Es mi hermano- suelta Daniel.

-Espera, ¿Qué? ¿Tu hermano?- le digo mirándole a sus ojos fijamente. Como me altere demasiado puedo cometer cualquier tontería, lo cual supondría una muerte segura si me descubren.

-Cierra la puerta- le ordena Tobías a Ethan que se encuentra detrás de mí, este me mira y al asentirle lo hace- siéntate, Johanna. Hay algo que deberías escuchar.

Tanto Ethan como yo nos sentamos en un sofá rojo tan pequeño que estamos muy, pero muy juntos.
-Nuestra madre también fue estilista hace muchos años, empezó siendo muy joven no habría ni cumplido los 20 años cuando le asignaron el distrito 7, se encargaría de preparar al tributo masculino de ese distrito. El primer año le toco un joven, realmente guapo. En contra de sus deseos, se encariño con el chaval que tendría unos 16 años a sabiendas de que podría morir en los juegos se hicieron muy amigos. Como tú y yo.
>> Con mucha suerte el chico gano los juegos, increíblemente ya que apenas sabía luchar sino que fue el más listo con las alianzas y supo vencer. – Mientras va hablando voy recordando los nombres y edades de los ganadores masculinos de mi distrito, no sé si había 4 o 5 hombres, tampoco me importaba mucho, solo recuerdo a mi mentor…Blight.- Durante años desde la gira de la Victoria hablaban y se veían cuando el volvía para los Juegos o para otras citas…

-Sí, las citas tan importantes, como las mías.-comento por lo bajo.

-En ese tiempo el joven creció y se enamoro de una chica, no recuerdo bien su nombre. Ella quedo embarazada y a los 9 meses nació un hermoso bebe muy parecido a su padre. Entonces nuestra madre le aviso, más bien le conto una verdad. Los hijos de los vencedores son los que peor suerte tienen en la Cosecha. O ¿no te parece mucha casualidad que siempre salgan cada dos o tres años algún hijo de un Vencedor elegido como tributo?- siguió.
>>Entonces con el máximo secreto dieron al bebe a un familiar del hombre, con mucho pesar para la pareja. Supongo que el bebe fue adoptado por la hermana del hombre.  Al parecer su mujer murió misteriosamente meses después. Los años pasaron y pasaron pero madre seguía hablando de él con admiración y preocupación. Un día madre llego a casa llorando y nuestro padre intento en vano consolarla mientras ella gritaba desconsoladamente cosas como:” ¿Por qué ellos? ¿Más daño le podemos hacer? ¡Vaya vida injusta!....” Nos enteramos después gracias a que los oímos hablar a escondidas que el bebe de este hombre había sido asesinado. Al parecer este había crecido, se había casado y había tenido una niña.

-Era tu madre, Johanna.- le interrumpió su hermano ,ahora caigo el hombre al que se refieren era como decía mi padre el primo lejano de mi madre que había ganado los juegos, el cual no había querido hacer un encargo y mama pago su rebeldía.- Snow se dio cuenta del engaño de este Vencedor y se vengó, causándole más dolor. De esta manera lo dejo como un aviso para los futuros vencedores. Dejando claro que el siempre ganara. Nuestra madre dejo después de eso su puesto como Estilista del 7, y nos instruyo para que aprendiéramos buenos oficios, para que fuéramos útiles. Yo me hice medico, y Tobías estilista. Durante los primeros años observábamos, pero el año que tú saliste como Tributo en la cosecha Tobías a petición de madre pidió el distrito 7 para hacerse cargo como estilista. De esta forma estaría ayudándote y apoyándote.
-Te cogí cariño, y no sabes mi alegría cuando saliste de la Arena como vencedora.  Moría por dentro cada vez que tenías una “cita” con Snow por temor a que se enterara de quien eras y a lo que podría hacerte.- dijo Tobías.
-¡Pero eso no tiene sentido! El era una de mis citas- digo mientras señalo a Daniel- Aunque fuera el menos agresivo de todos, también… ¡también me toco!

-Tenía que hacerlo… ¿No sabías que Snow grababa todo?

-¿Cómo?- salto, pero antes de que pueda contestar el ruido de una explosión llega al lugar e incluso el suelo tiembla a nuestros pies…


-¿Que ha sido eso?- salta Ethan.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Capitulo 69

-¡Corre! ¡Vamos, estúpido que nos pillan!- le grito a Ethan.

Vamos corriendo por un largo pasillo que da hacia el edificio donde mantenían a los tributos antes de los Juegos del Hambre de cada año. A la mañana nos despertamos y seguimos el camino hacia el centro de la ciudad, con los demás ciudadanos. Pero en una ocasión nos quedamos en una tienda de pieles donde una mujer extraña con la cara operada para parecer una especie de ¿gato? Quien sabe tiene hasta bigotes…
La mujer nos observaba detenidamente, tanto, que ambos pensábamos que me había reconocido o algo. Como había más gente en el lugar, disimuladamente nos escabullimos y nos adentramos a mi antiguo hogar que por dos veces fue mi cárcel.

Ambos nos paramos y recobrando el aliento Ethan me coge de la muñeca
-¿Qué hacemos aquí?, ¿a quién buscamos?
-Necesito…algo.
-¿El qué?- me pregunta, ahora que lo pienso… Este chico sí que tiene que estar pillado porque se está jugando la vida por una chica relativamente loca que apenas conoce…o esto...¿Es una trampa? Lo miro detenidamente sopesándolo.

-¿Y ahora qué te pasa? ¿Tengo algo en la cara?
-No…em ¿vamos?- contesto rápidamente. Nos incorporamos y asegurándonos que no hay moros en la costa nos adentramos a través de las escaleras en las zonas subterráneas del edificio. Aun conozco bien el edificio ya que en la planta 7 viví mientras estaba preparándome para mis primeros juegos, y en el sótano estaba la zona de maquillaje donde Tobías, mi antiguo estilista, me preparaba para mis salidas… ¿Qué habrá sido de él?

-¿Johanna? ¡Venga espabila! Estas como ida…
-Perdona… ¿Ves a alguien?- le digo mientras se asoma por un largo pasillo.
-No…espera al fondo hay una sala iluminada… ¿vamos?
-Sí, lo mejor sería coger uniformes y así nos camuflaríamos mejor entre ellos. De todas formas, mantén agarrada tu arma yo iré primero ¿de acuerdo?- digo y el asiente.
Poco a poco llegamos a la puerta, oigo dos voces, y antes que abra la puerta algo me para…
-¿PERO QUE DICE?- Gritaba una voz masculina
-No, no… Lo sabríamos ¿no crees?- Le respondió otra.
-¿COMO PUEDES ESTAR TAN SEGURO? ¡Era mi amiga!
-¿Qué TE CREES? ¿Qué NO ERA MI AMIGA?
-¿Seguro? Te encargue algo simple, pero no tenias que hacerlo a tu manera…Tenia que odiarte ¿no? ¡Qué estupidez!
-Mi compañero me dijo que seguía en el 13…
-¿De quién hablan?- me susurra Ethan a mi lado.


-Creo que…-Abro la puerta y …- ¿Tobías?
  (Ethan)



lunes, 17 de febrero de 2014

Capítulo 68


Estamos encima de una de las viviendas abandonadas y sin hacer ruido bajamos y nos metemos por una de las ventanas sin ser vistos por nadie.
Nos encontramos en la parte de clase media del capitolio así que los muebles no son tan caros como en donde me alojaba cuando venia pero una mesita de estas podría alimentar a mi distrito durante más de 3 meses. Buscamos hasta que encontrar un enorme armario lleno de ropa, pelucas, maquillaje…etc.
Como Ethan no tiene ni la más remota idea de la ropa a excepción del feo y gris mono del distrito 13 soy yo la que lo prepara y le hago ponerse unos pantalones rojos de pana, con una camisa de rayas bastante estilo capitolio. Para ser una familia no muy rica tienen muchos utensilios de maquillaje. Le pinto las puntas del pelo de rojo con una especie de spray y le cuelgo varios pendientes de iman en la oreja. La cara se pinto al estilo chico- Capitolio y para esconder las armas le doy un enorme abrigo con capucha.
Paramos para comer alguna de las provisiones que trajimos y luego me preparo yo.  Encuentro un mono negro sin mangas, y una bufanda blanca de lana para el cuello.  Un no tengo el pelo tan largo como antes, pero encuentro unas extensiones rojas y me las coloco como si fueran mechas en mi propio pelo. En la cara me dibujo una máscara de rojo, dorado y negro para que sea imposible que alguien me reconozca, y al igual que Ethan me coloco un abrigo por encima, de color rojo escarlata lo suficientemente largo para que no se me vea que no llevo tacones.
Ambos nos miramos en el espejo.
-Esto… no me reconozco- salta él.
-Perfecto.
Salimos de la casa con nuestra bolsa de alimentos a la vista y las armas muy bien escondidas, nos camuflamos en la marea de personas desesperadas y cansadas que van en la misma dirección. Al parecer nos llevan hoy a una especie de estadio cubierto donde podremos descansar y mañana continuar la marcha.
Después de horas, el himno del Capitolio empieza a sonar desde varios altavoces y la voz de una reportera nos informa de varios movimientos de los rebeldes pero de repente dice algo que hace que Ethan me obligue a seguir andando.
“- Tenemos la certeza de que el grupo de rebeldes encontrados muertos en los restos de una vivienda en la zona sur pertenecen nada más y nada menos que a Katniss Everdeen y sus compañeros. Entre ellos Finnick Odair y Peeta Mellark…”
¿Cómo? ¡NO! ES IMPOSIBLE, NO PUEDEN ESTAR MUERTOS. Debo de haberme quedado en mi sitio, porque Ethan me agarra de la mano y tira de mí para que siga andando.
-Johanna, mírame. ¡Qué me mires! Seguro que están bien y los tienen si es que los han cogido en donde te tenían a ti. ¿De acuerdo? Continua y mira al suelo, pronto llegaremos a ese lugar del que hablan.
Cuando llegamos  aún sigo agarrada de la mano de Ethan, nos conducen a varias habitaciones y allí a solas me tranquiliza diciéndome que llame a Haymitch al hacerlo este me alivia contándome que sólo encontraron los cuerpos de varios soldados del 13, así que aún siguen vivos.
Al rato Ethan se sienta a mi lado y seriamente me pregunta
-Johanna, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Eso suena que aunque te diga que no, me la vas a preguntar ¿cierto?
Se ríe- Puede. Necesito preguntártelo, la verdad.
-Adelante
-¿Esta misión tiene algo que ver con lo que sientes por Finnick?- dice serio
-¿Cómo? – Me ha pillado totalmente desprevenida- ¿Sentir en qué sentido?
-Ya sabes, ¿lo amas?
-No, ósea si. Es de mi familia.- No parece hacerle gracia.
-Entiendo, ¿lo besaste alguna vez?
-¿Qué? No, sería como besar a mi hermano. Por dios.- Pone cara de sorprendido- No me digas que en el distrito 13 está permitido besar a tus hermanos. Y yo que pensaba que los raritos eran los del Capitolio…
-No, no. Pero he visto en tus ojos la pena profunda al pensar en que había muerto.- me dice.
-No es sólo por él. También esta Katniss y el rubiales. Los cuatro hemos pasado lo mismo los comprendo y son de mi familia, aunque a veces los quiera matar.
-Entonces… ¿no lo amas de esa manera?
-Por favor, dime que no estás celoso.- digo arqueando una ceja.
-Bueno…- empieza a hablar- tu y yo tenemos cosas en común…
-Espera. Se lo que vas a decir, y te entiendo. Pero necesito que veas que ahora no es un buen momento, aunque te prometo que si sobrevivimos a esto lo hablaremos.
-Perfecto, entonces habrá que sobrevivir.
Le doy un beso en la frente y le susurro.


-Exacto, chico listo. Ahora toca sobrevivir.

lunes, 10 de febrero de 2014

Capítulo 67

-Venga ya no queda mucho, corre- me susurra. 

Estamos corriendo medio agazapados por un largo pasillo alumbrado con viejas lámparas de aceite. Según dice Ethan por aquí podemos llegar a la sala de armamento más rápido y sin que apenas nos vean.

-Mira ya estamos- me señala y veo claramente la sala en concreto llena de armas y al fondo las naves.
-Vale, escúchame. Este es el plan: Tú corres y vas por algún arma alegando que te las pidieron para una de las cuadrillas. Yo mientras me voy a por la otra cosa. Nos vemos en la puerta que da al exterior.
Me mira fijamente con ojos dudosos, pero no tarda en dar la vuelta y correr a por ello. Me levanto y voy tranquilamente andando hacia donde están las llaves de las naves.
-Buenas Tardes.- digo mientras sonrió.
El hombre, bastante joven para dedicarse a esto incluso más joven que yo, me mira y me devuelve el saludo.
-¿En qué puedo ayudarte? – me pregunta
-Verás, ven un momento.- Y el inmediatamente me sigue. En la parte más alejada veo una pequeña nave, perfecta para llevar a un máximo de 6 personas y que no será muy llamativa para donde voy. –Necesito las llaves de esa preciosidad.
-Pero no puedo sin…- antes que continúe le agarro por la camisa y le tapo la boca con la mano, mientras le miro fijamente.
-Ya, ya ¿sin permiso? ¿Enserio? Ni que tuviera tres años. ¿Sabes quién soy, descerebrado? ¿Lo sabes?- me mira pero asiente con la cabeza.- Exacto, me llamo Johanna Mason, distrito 7. Y como verás llevo mi arma favorita en el hombro. Ahora si no quieres ningún lio me darás las llaves y no dirás nada de que me fui, al menos hasta que me marche. ¿Entendido?
Le suelto la camiseta y lo acompaño hasta las llaves, me da una y me sigue hasta la nave. Cuando la nave arranca me abre educadamente y con miedo la puerta hacia el exterior.
-¡Muchas gracias, descerebrado!
No tengo que esperar mucho hasta que Ethan llega cargado de pistolas, dos chalecos antibalas y varios cuchillos. Sé pilotar, pero mientras preparo algo lo hace Ethan.
Cojo el teléfono y marco el número que mejor me se. Al primer pitido alguien contesta.
-¿Haymitch? Sí, soy yo. Lo conseguí. ¿Algo nuevo? ¿Sabes porque parte están? ¿No? Bueno, tengo pensado llegar con esta nave hasta uno de los pueblos cercanos e intentar camuflarnos entre los habitantes que están evacuando sus casas y van a buscar ayuda al centro de la ciudad. Si, si. Te mantendré informado. Gracias.
Cuelgo y le marco la dirección que tiene que seguir a Ethan.
-Ya he oído el plan.- me dice- ¿Algo más que tenga que saber?
-Que directo… No por ahora nada nuevo. Por cierto, ¿crees que con esta nave nos verán venir?
-No, no. He activado el sistema de invisibilidad y a no ser que pretendas disparar contra algo u alguien no se desactivara.
-Perfecto… - resoplo.
-Johanna, ¿Cuál es la misión en realidad? ¿Venganza?- me pregunta sin querer mirarme directamente.
-No lo sé, quizás después de todo tenga una parte protectora por los que quiero.
-Menudo momento para darte cuenta- y se ríe. Ambos nos reímos.
-Ethan, gracias. De verdad, apenas te conozco pero muchas gracias.
-No hay de que, ve y descansa yo te aviso cuando lleguemos. 

Me tumbo y cierro los ojos, pienso y pienso hasta que me duermo. Pero esta vez ninguna pesadilla de NADA.  A lo que parecen minutos Ethan me despierta y me señala para que vea donde estamos.
El sitio es como un pueblo abandonado, pero muchas personas andan con cosas encima todos por una gran avenida para la misma dirección.

-Bienvenida a tu misión, Johanna Mason.- me susurra al oído.